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martes, 22 de noviembre de 2011

La Biblia: ¿Leerla buscando una Relación o una Religión?

La religión impone pesadas cargas, agota y disminuye. La Relación con Dios disminuye las cargas y nos libera…”Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y hallareis descanso para vuestras alma; porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”. (Mateo11:29-30) La Religión puede usar la Biblia para agotar y desanimar, la Relación con Dios hace que disfrute de la dulce palabra de Dios. Uno de los puntos más fáciles para ser confundidos respecto a nuestro papel con relación a las provisiones del Señor para nosotros es el leer la Biblia.

Dios quiere que leamos la Biblia, no con el fin de probarle algo a Él ni de ganar algo de Él, sino porque Él quiere beneficiarnos... “Bienaventurado el varón que…en la ley de  Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche. Será como árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperará” (Salmos 1: 1-3).
Todos los que han caminado con el Señor nos dirán que leer la Biblia es una de las cosas más importantes y útiles que podemos hacer para crecer espiritualmente fuertes. 

Testimonio:
Tuve un época en la que dejé de leer la biblia “no me nacía” abrirla siquiera, pasó poco tiempo antes que empezara a notar los bajones espirituales en mi día a día, cuando le comenté esto a un hermano de la congregación, me dijo:

“Cuando tú tomas una biblia, el diablo tiene un dolor de cabeza,
Cuando la abres, tiene una crisis nerviosa,
si empiezas a leerla, él se desmaya,
Y cuando empiezas a vivirla, huye”

El diablo no va a querer que te acerques a Dios porque él no quiere lo mejor para ti, quiere engañarte cada día, para que no recibas el mejor tesoro que puedes tener que es a Jesucristo viviendo en tu corazón, no le des el gusto... toma la decisión de amar y seguir a Dios... ¡No te arrepentirás!
 
H.

sábado, 13 de agosto de 2011

Luces, cámara...ORA-ACCIÓN!

Cuando oramos por la salvación de un amigo, pariente o por nuestro crecimiento espiritual, muchas veces nos cruzamos de brazos y esperamos que sea el Señor quien obre, y porsupuesto, cuando no pasa nada con ese amigo o pariente, o cuando en lugar de crecer nos apartamos de Él, no entendemos NADA.

NADA es precisamente en lo que no debemos caer después de una oración, la Oración debe ser antesala  y compañera de la Acción, cuando el Señor nos dice antes de partir, "Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las *naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo..."(Mateo 28:19), se refería literalmente a ir, moverse, entendiendo que en aquella época como en la actual existen lugares ideológicamente inaccesibles pues han sido cautivados por el enemigo, es ahí donde la oración ocupa un lugar protagónico, porque sólo previa oración de entrega al Señor, él obra, abriendo puertas, tocando corazones, dando provisión, etc.
"Pidan, y se les dará; busquen, y encontrarán; llamen, y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre" (Mateo 7:7-12)
Este versículo también llama a la acción, infinidad de veces he oído peticiones de parte de hermanos pidiendo trabajo, pero si les preguntas ¿Cuántos curriculums ha dejado esta semana? te dice que ninguno, haber si nos aclaramos, el Señor QUIERE ayudarnos, abrirnos puertas, tanto a nivel humano como espiritual, pero si NO buscamos, tocamos, llamamos, NO HAY FORMA.

Como testimonio personal puedo compartirles que estas últimas semanas me ví algo alejada del Señor, me costaba orar, y cuando lo hacía procuraba ser lo más breve posible, algo similar sucedía al momento de escudriñar la palabra y fue ahi donde el Señor me permitió entender la importancia de la ORACCIÓN, ¿Cómo pensamos crecer espiritualmente, enamorarte de él, conocer más de él si no buscamos, si no damos ese paso de fe, leyendo, invocando, orando, congregando? Al dar ese paso de fe, es cuando el Señor obra, colocando una necesidad genuina, un gran anhelo por él en nuestro corazón, "...pues Dios es quien produce en ustedes tanto el querer como el hacer para que se cumpla su buena voluntad" (Filipenses 2:13). Y en consecuencia un verdadero interés por las cosas del reino,"...Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas" (Mateo 6:33).


Un abrazo a todos,

H.




jueves, 21 de julio de 2011

"Uno para todos y todos para uno"

Ayer el Señor permitió que la sala de mi casa fuese anfitriona de una reunión de oración y apoyo entre los hermanos de la congregación (espero y deseo que sea la primera de muchas). Aunque vengo de estar en una congregación en donde nos reuníamos además de los domingos, todos los viernes en "reuniones de integración" (creo haber comentado de qué iban en una de las primeras publicaciones), no sé porque no abrí las puertas de mi casa antes. Este tipo de reuniones NO domingueras, además de unirnos y hacer de la relación entre uno y otro aún más fraterna, nos sustenta también con palabra de aliento, exhortación y edificación, palabra que todos necesitamos. 

Esta reunión de oración dejó entrever además de las necesidades de cada uno, que por cierto no eran pocas, la necesidad de orar el uno por el otro, de unirnos en oración, convencidos de que el Señor está ahí oyéndonos y sustentándonos, dando palabra conforme a las situaciones de cada uno, palabra de aliento, de respaldo y sobretodo de muchísimo amor, cumpliéndose una vez más su palabra: "Porque donde están dos ó tres congregados en mi nombre, allí estoy en medio de ellos". Mateo 18:20

Todos reunidos alrededor de una mesa, compartiendo, nuestras más íntimas preocupaciones y animándonos con la ayuda de la palabra, hizo que (por lo menos en mi caso) los afanes y preocupaciones que traíamos sobre la espalda, desaparecieran, y que descansáramos plena y confiadamente en él. Fue ahí donde un fragmento de la palabra adquirió verdadero sentido e importancia en mi vida : "No dejemos de congregarnos, como acostumbran hacerlo algunos, sino animémonos unos a otros, y con mayor razón ahora que vemos que aquel día se acerca."Hebreos 10:25

Los invito a que consideren abrir las puertas de su casa por lo menos una vez por semana a familiares, amigos o hermanos de la congregación y compartan lo poco o mucho que el Señor les enseña a diario, muchas veces él utiliza experiencias propias para bendecir otros, permitiendo que nuestro testimonio sirva de ánimo y apoyo a personas con necesidades.

Un abrazo,
 
H.